Los arrullos
Abrazos, besos de mis hijos, me llenan de amor y paz. Inmaculada sería, como la quietud del último árbol del último campo de los últimos días. Y duerme con los ojos abiertos, como en una última despedida.
Abrazos, besos de mis hijos, me llenan de amor y paz. Inmaculada sería, como la quietud del último árbol del último campo de los últimos días. Y duerme con los ojos abiertos, como en una última despedida.
Gotas cargadas de sales, aguas del mar, estrellas fugaces, que no puedo tocar. ¿De dónde vienes? Hace cuánto que viajas sola por el mundo, desolada, entre soles negros de eclipses, de rumores de madrugada que me atormentan, y un silencio atronador que me oprime. Soledades mías de atardeceres, sin ti, graciosa torpeza de mi corazón,…
Rayos cálidos adormecidos adornan tu rostro límpido, con masajes amorosos y suaves. Solamente tú los sientes, mirando al universo abierto, que barniza tu inmensidad. Arrullo de invierno en una bella mañana soleada, luego de una noche de nieve. Plácida mañana nuestra, amor mío, solo nosotros, ellos y la nada también, cobijan nuestra tranquilidad.
La búsqueda del sentido es estéril. El tiempo se detiene para que el momento pase y se regodee, baila sin par entre la nada y la nada. La luz sigue escudriñando, seguida de las sombras, oscuridades de día que recorren minuciosamente todo a su paso. Los hombres caminan en ese lugar que se llama, ¿cómo…
La búsqueda es estéril, el tiempo se detiene para que pase y se regocije, baila sin par entre la nada y la nada. La luz sigue escudriñando, seguida de las sombras, oscuridades de día recorren minuciosamente todo a su paso. Hombres caminan en eso que se llama, ¿cómo se llama? No recuerdo, pero sólo van…
Roturas ajenas, los aullidos lejanos me estremecen como el eco de mi propio dolor. Dime que vienes, porque la noche es larga y oscura, y mis fantasmas acechan. Que tu corazón siga vivo, que viva mi amor, que vivas tú. Ausente, el peregrino que aún no ha llegado, dame valor para esperar. Necesito dormir, descansar…
Roturas ajenas como propias, aullidos lejanos, aterradores. Dime que vienes, porque la noche es larga y oscura, que no entren mis fantasmas, que llegue tu corazón a protegerme. Viva mi amor, vivas tú. Ausente el peregrino, por llegar, dame valor a la espera, que dormir necesito, descansar mi paciencia. Que llorar no puedo, que he…
Mi alma se nutre del eco de tu voz, que me llega como un suave susurro. Sollozando por ti, escucho tu amor repetidamente. Si pudiera asir tu voz, la tejería en guardas de amor para mi corazón. Guardas que me protegerían de la tristeza y el dolor, y me recordarían siempre tu amor. Así, aunque…
Cada vez que te vas, mi corazón siente como si le arrancaran un pedazo. Es como si me robaras un trozo del alma. No sé cómo lo haces, pero siempre me dejas sintiéndome incompleto. Sé que no lo haces a propósito, pero duele. Duele saber que no estás aquí. Duele saber que no puedo estar…