Rayos cálidos adormecidos
adornan tu rostro límpido,
con masajes amorosos
y suaves.
Solamente tú los sientes,
mirando al universo abierto,
que barniza tu inmensidad.
Arrullo de invierno
en una bella mañana soleada,
luego de una noche de nieve.
Plácida mañana nuestra,
amor mío, solo nosotros,
ellos y la nada también,
cobijan nuestra tranquilidad.
