En la dulzura del eco

Mi alma se nutre del eco de tu voz,

que me llega como un suave susurro.

Sollozando por ti,

escucho tu amor repetidamente.

Si pudiera asir tu voz,

la tejería en guardas de amor para mi corazón.

Guardas que me protegerían de la tristeza y el dolor,

y me recordarían siempre tu amor.

Así, aunque tú ya no estés,

seguiría teniéndote conmigo,

en los confines de mi vida.

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