Gotas cargadas de sales,
aguas del mar,
estrellas fugaces, que no puedo tocar.
¿De dónde vienes?
Hace cuánto que viajas sola
por el mundo, desolada,
entre soles negros de eclipses,
de rumores de madrugada que me atormentan,
y un silencio atronador que me oprime.
Soledades mías de atardeceres, sin ti,
graciosa torpeza de mi corazón, que te busca.
¿Cómo dudar de tu existencia cuando miro las estrellas?
¿Cómo dudar de la grandeza del universo cuando miro el infinito?
¿Cómo dudar de la belleza del claroscuro viendo las llamas?
¿Cómo dudar del amor verdadero cuando estoy contigo?
Y en esta búsqueda de mi amada,
sé que la encontraré.
