Roturas ajenas como propias,
aullidos lejanos, aterradores.
Dime que vienes,
porque la noche es larga y oscura,
que no entren mis fantasmas,
que llegue tu corazón a protegerme.
Viva mi amor,
vivas tú.
Ausente el peregrino, por llegar,
dame valor a la espera,
que dormir necesito,
descansar mi paciencia.
Que llorar no puedo,
que he secado todas las fuentes,
por solo extrañarte.
