Poesía

IX

Dame una latitud, ¿cómo encontrarnos? Te doy mi longitud, ¿podremos amarnos? Rosa de los vientos, para tus cabellos, niña, no de perfumes rectos, ni cuerdas de riña. Mareas de los mares australes, hombres que te supieron ver, aguas saladas de tus lagrimales, pureza de memorias templares. Te adueñas del sueño del cíclope, ser gigante y […]

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VIII

Corazón valiente, vida mía presente, vida de linaje. Vuelve cuando puedas, estaré esperando. Mi amor sabe que vendrás, es medio cielo, vendrá, lo sabe. Por eso lo revelo, porque ladras a la luna cada vez que se llena. Somos amores salvajes, con el olor del bosque, perfume de flores. Amor de un solo amor, vida

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VII

Déjame verte Déjame verte austera, con tu rostro de piedra, con tus ojos de fuego, con tu mirada de hierro. Déjame verte venir, con tu paso de reina, con tu porte de diosa, con tu aura de misterio. Déjame verte aventurera, con tu espíritu libre, con tu corazón valiente, con tu alma indomable. Déjame verte

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VI

Hijo, tú eres mi Rubicón, que con paciencia espero, y tras los muros de latón, sufro de dolor austero. Decisión difícil, en medio del camino, o muy sutil, aceptación de lo divino. No dudo de tus madres, temo por mi ausencia, y lloraré a mares por tal deficiencia. No llevo aflicción, sólo tristeza, pero, veré

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V

Suspiros, aliento púrpura, inocencia impar, indolente rumor de tu corazón. Bella pureza de tu piel dócil, huraña y aún arisca (a veces) como tus ojos de cielo color caramelo, inmaduros, que podrán ser verdes algún día, pero no hoy. Sigue, como el agua, la suave caída de la montaña, como hilo fino entre los tréboles,

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IV

Pasión, con qué o con quién debería compararte, con los alisios que están en movimiento constante, precipitando la humedad a tu centro, o los contralisios, que llevan los calores a tus extremos, derritiéndolo todo a su paso. O pensar en tu conectividad, a través de océanos, mares. Tierras extrañas que haces migrar a tu voluntad,

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III

Rivalidad de amores Como en un duelo, se demarcan los territorios. Quedan enfrentados, amor contra amor. Tan o más llenos de muerte, suspiros, eventraciones, inasibles como el aire, el agua. Tan cubiertos de vida, como fue antes de la muerte. Porque nadie se ama en ella. Solo en la vida. Recuerdos fragmentados Dulce rumor, la

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Eterno encuentro

Cuando llega esa sombra, comienza mi espera a que llegue esa luz. Porque con ella llegas tú, mi amor. Siempre llegas, cruzas tempestades de frío, agua o calor. No distingues, porque vienes a mí, porque yo haría lo mismo por ti. Por sólo besarte, abrazarte, amarte como nos amamos, sin piedad, sin descanso. Así son

Poesía

Danza de contrastes

Y dicen que dijeron al principio: que la luz es la ausencia de la oscuridad y la oscuridad es el vacío. Voy, cruzo, vuelvo. No hay diferencia, es lo mismo. Sé que estás, porque te siento. Y estás. Amor, deshoja el universo. Porque estoy tras de él. Quita los pétalos y dame vida. Ese centro

Poesía

Desandar el olvido

Columnas de azahares fosforescentes, olvido de la tierra natal, pérdida del recuerdo del agua dulce. ¿Cómo podré volver a ti? No tiene sentido cruzar, andar o desandar caminos de desiertos y valles. El crepitar de tu voz me guía hacia ti, y se pierde en rincones de las nubes. Y tus pasos al correr, resuenan

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