V

Suspiros, aliento púrpura,

inocencia impar,

indolente rumor de tu corazón.

Bella pureza de tu piel dócil,

huraña y aún arisca (a veces)

como tus ojos de cielo color caramelo, inmaduros,

que podrán ser verdes algún día,

pero no hoy.

Sigue, como el agua,

la suave caída de la montaña,

como hilo fino entre los tréboles,

berros, algas entre las pequeñas piedras,

purificándote. Hasta que te unas con otras aguas

parecidas a ti o no, y lleguen al gran estanque,

mar u océano, o hasta donde decidas.

Sólo tú.

Bis

Suspiros, aliento púrpura,

inocencia impar,

rumor indolente de tu corazón.

Tu piel es pura y dócil,

a veces huraña y arisca,

como tus ojos color caramelo,

inmaduros,

que algún día serán verdes,

pero no hoy.

Sigue, como el agua,

la suave caída de la montaña,

como un hilo fino entre los tréboles,

berros, algas entre las pequeñas piedras,

purificándote. Hasta que te unas con otras aguas,

parecidas a ti o no, y lleguen al gran estanque,

mar u océano, o hasta donde decidas.

Tú eres la dueña de tu destino.

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