Inmóvil como el alba
Tranquilo el día, como el sol naciente, erguido, incólume, lo más parecido a un pretoriano. Dedicado a ella y a sus crías, a sus hijos, sus protegidos. Simple, sencillo: solo él, con una sonrisa amigable, contagiosa como la mañana. Hombre de gran historia y de cotidiana sencillez. Valiente y generoso, de ojos oscuros, con mirada…
