Sueños,
bella amante.
Los hijos vendrán
del rescoldo,
única eternidad vacía de dueños.
Flujos incomprensibles,
lazos bellos,
todos de amor:
marrones, azules,
verde apacible,
tonos de vida.
Hierros acostados,
eternos, serenos, durmientes,
chillones, crujientes:
metales, sirenas,
columnas de humo.
Miras desde abajo,
abrigos de papel,
la misma calle del despertar.
La brisa te arrulla;
los peatones no te quieren.
Ciudades,
día y noche.
