Somos de sudor, tierra y sangre.
Experimentamos el dolor y la angustia,
pero también conocemos la alegría y la sonrisa.
Creamos cosas hermosas
y albergamos esperanzas y sueños para el futuro.
Pero todo puede perderse
si olvidamos de dónde venimos.
La memoria es lo que nos conecta
con nuestros antepasados,
con nuestra cultura,
con nuestros valores
y con nuestras luchas.
Es lo que nos da
un sentido de identidad y de propósito.
Es lo que nos permite
aprender de nuestros errores
y seguir adelante.
Si olvidamos de dónde venimos,
estaremos condenados
a repetir los mismos errores.
Seremos vulnerables
al engaño y a la manipulación.
Seremos incapaces
de construir un futuro mejor
para nosotros
y para nuestros hijos.
Por eso es tan importante recordar.
Recordar nuestros orígenes.
Recordar nuestros desafíos.
Recordar nuestras victorias.
Recordar nuestras esperanzas
y nuestros sueños.
Sólo la memoria nos salvará.
