Tiempos de ayer
Camino sobre el empedrado, como quien susurra a la memoria, me evocan tus pasos, en aquellos días de amor pleno, en vientos de dulzura que aún resuenan en el alma, ecos de un ayer que no se desvanece.
Camino sobre el empedrado, como quien susurra a la memoria, me evocan tus pasos, en aquellos días de amor pleno, en vientos de dulzura que aún resuenan en el alma, ecos de un ayer que no se desvanece.
Hay días qué extraño tu tono de voz o tus ojos abiertos, como los de Betty Boop. Extraño cómo tu risa llenaba la habitación, una melodía que siempre alegraba mi día. Extraño la calidez de tus abrazos, que me hacían sentir como en casa, sin importar el lugar. Extraño tus historias y chistes, esas conversaciones…
Ya prefiero no verte, para no recordar que este amor por ti sigue en mí, como un tatuaje que duele. Mi piel sufriría al rozar la tuya, en el roce de las manos, de los cuerpos. Pero no importa, porque este amor es lo único que me queda, y es solo mío. En la esquina…
Enjugo tus lágrimas para sanar mi cuerpo herido de muerte. No sé si soportaría, en mi locura, que hayas sido amada por otro. Pero ya prefiero no verte, para no saber que mi amor por ti seguirá vivo en mi corazón.
Por las encrucijadas, de caminos revueltos, las vueltas de la vida me llevan a ti, a la vuelta de la esquina, en la banca de la plaza y en tantos otros lugares. Cada vez que me encuentras, me estropeas; me amas, abrazas, besas, y me dejas deshilachado, con el corazón expuesto a ti. Pero no…
Flores que caen del abismo como mariposas, que reposan como caracoles, solo tú los ves. Como miras el cielo, impedido de nubes, libre de dudas que perturben, lleno de pliegos de ternura. Como coges las flores, posas las mariposas, y acaricias los caracoles. En realidad, yo soy todos ellos, tus manos me cuidan y tus…
Solo pasó un día a tu lado, quizás unas horas. Y me enamoré. Ahora estoy perdido en este espacio sin límites, en caída libre. ¿Qué será de mí?
En el otoño, el torbellino reúne las hojas del deseo; con su fuerza, las desprende y anuncia la llegada del punto equinoccial. Época de cambios. Desempolvas y esperas, te abrigas y duermes, aguardando al sol tranquilo que caliente, para despertar. Así, la vida renace: el sol quieto, un nuevo comienzo que ilumina el nuevo ciclo,…
Camino sobre el empedrado, como si susurrara a la memoria, recordando tus pasos en aquellos tiempos de amor pleno, cuando vientos de dulzura aún resonaban en el alma, como ecos de un ayer que nunca se desvanece.
Auroras nocturnas, soles ocultos, en un cielo claro, donde lo importante solo eres tú, y tu respiración pacífica adorna el paisaje.