Poesía

Entre el sueño y la luz

Brillos salpican la penumbra. Ramas agazapadas miran; el agua y la tierra, inmóviles, observan. Pequeños crujidos quiebran el silencio de las chispas. Y tú, dentro del sueño, usas tu sombra, caminas lento, suave. Las hojas sienten el roce de tu piel. Te veo, vienes, pero sé que no. Eres bella, amable, sutil, querible. Te dejo […]

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El arroyo

El arroyo, su agua es quien se mueve, rodea y acaricia las rocas con pequeños perfumes que roba de las riberas: mentas, hierbas, tréboles. En los atardeceres, solo el silencio mudo del mundo opaca las caídas y los goteos. Crecen los grillos y chicharras, las lluvias del rocío frío caen y mojan los pastizales. Y

Poesía

El vuelo amargo

Como vienes tan libre, me dejo llevar. Como llegas tan claro, me envuelves sin más, lejos de todo, incluso de la nada. Me subes a la cima del cielo, allí donde el aire huele a hierro, al último pico del mundo, donde el sol pesa sobre los hombros, cerca del fuego que amas. Si yo

Poesía

El descanso de la palabra

Descansaré y las veré de nuevo más tarde. Dejaré descansar las palabras un rato. Es una buena decisión. Las palabras también se cansan, y cuando descansan vuelven más claras. Déjalas reposar como se deja el paisaje al atardecer, sin mirarlo, pero sabiendo que sigue ahí. Cuando regreses, las leerás distinto no con los ojos que

Poesía

Barranca donde te espero

Las barrancas bajan como escaleras antiguas, dejando ver más allá pinturas, cuadros del tiempo. Sus acantilados gritan con el aire, como carreras exhaustas que golpean las paredes del mundo. Rayos mojan la cumbre y muestran su blancura: esbelta hasta las nubes, la montaña coquetea con el cielo. El viento trae voces, esponjas blancas bailan; algunas

Poesía

Invierno del deseo

El deseo es una fantasía, una llama ciega y sutil que nos sostiene. Mi corazón no comprende y sangra su torpeza, como una herida que aprende a callar. Cuando al fin se calme, —el corazón— aprenderá a sostener el deseo, la paz, y vivirá para sentirlo. Amor ausente, solitario, enterrado en la respiración oscura de

Poesía

Te nombro en colores

Yo te pintaría en mis sueños que se funde mi amor como mis colores al arcoíris, con toda mi dulzura, hecho de pinceladas suaves y gestos hermosos, eternos, sin términos. En las grandes curvas y rectas del beso, te veo, en el abrazo y la caricia tu nombre; y en los silencios profundos que abren

Poesía

La caricia que quedó

Cuando todo pasa —y sólo queda el temblor de lo vivido—, esa leve huella, mínima, de aquello que se atrevió a existir. Entonces— no es el día el que regresa, ni la voz, ni la forma del instante: es ese halo tibio del recuerdo, —lo prohibido—, la caricia robada al tiempo. Fue un gesto breve,

Poesía

Geografía de una ausencia

Quedo pensativo, al borde del horizonte, mirando el infinito perdido en los colores, sabiendo que nunca estuviste, eras reflejos en la luz de mis mañanas, lo único que guardo de ti: eres mi fantasía, y no sé si alguna vez estarás. Solo habitas mis sueños, en el vaho nocturno de la alcoba, como una luz

Poesía

Silencio del día

Renacerá la flor en mi pecho De la semilla que me dejaste, De lo que fue y de lo que fuimos Desde que habita el silencio del día. Como las piedras del desierto, Como el remanso del río sin tu voz. Hoy y siempre Te nombro sin decirte, En un gesto cálido Que aún vive

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