Me gustaría haberte heredado en la memoria de mi genética, para amarte porque sí, y no porque la razón y la lógica de tus acciones me lo indiquen. Aunque he de confesarte que cada día te amo más… la única felicidad es la esperanza que yo les pueda heredar a mis hijos lo que hoy siento por ti, y puedan amarte y defenderte porque sí, aunque te lo merezcas.
