Poesía

El último árbol

Olor a madera antigua, recuerdo de caoba, de un bosque ausente. Hojas, llamas tenues, en sus bordes, evocan la ilusión de un bosque extinto.

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Espera silenciosa

Tus silencios mustios arrollan mi vendaval, que corre hacia ti cada día. Hay momentos, he de confesar, en los que me extravío en mí, anudado por nudos mudos. Nada. Solo eso. Algún día comprenderás la ausencia de tus palabras y los espacios llenos de vacíos, callados por ti. Y en ese grito sordo, mi alma

Poesía

Tiempo perdido, cenizas del ayer

Encierros catastróficos, nutridos de días y noches, pasibles de oscuridades, dolores predichos. Y tú, como si el mundo no girara, retiraste la traba al postigo, aquel de los tiempos olvidados, dóciles, de mañanas de pan tibio. ¿No recuerdas o mientes? Solo haz caso a los ecos: montañas falsas gritan, y en ellas nada distingues. Suspiros

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Anhelo nocturno

Yo, en este vacío inmenso Solo y envuelto en un silencio denso a la noche te extraño. Tu ausencia pesa Extraño tu cuerpo junto al mío, el calor tibio a mi lado extraño tus brazos buscando los míos, entrelazados, desvariados Extraño tus dedos enlazados a los míos, extraño tus susurros de nocturnos, como sueños mágicos

Poesía

Semillas en tierra árida

El vacío fatiga, tu presencia ausente, dolor de ti, y la tristeza del silencio, la soledad. Trato de ver, de entender, que la tierra fue mal labrada, maltratada por herramientas viejas. El río desviado, seco, sin humedad. Sin promesa de flor, sin canto de pájaro. Inocente, quise cuidarte, Mirar la tierra con abundante agua, susurrarle

Poesía

El alma en vilo

Palacios de cristal, cual fantasmas dormidos, traslúcidos, vacíos, moradas sin amor. Yacen los árboles caídos, vencidos por el tiempo, sin memoria, sin hojas, ni adioses ni “te quiero”. Los silencios son densos, ecos en el aire enrarecido. Las aves emigraron hace tiempo. Días que se alargan eternos, noches amargas que se arrastran lentas. El agua

Poesía

Sombras de arena

Efigies de arena que el viento desdibuja, granos de letras, palabras nacidas con dolores del corazón. Recorren kilómetros de tiempo en soplos ajenos. Los rostros se forman una y otra vez, luchando por existir, por darle vida al amor. En tiempos difíciles, los desleales vencen y los miedos se esconden en silencios opacos. Pero ese

Poesía

El peso del tiempo

Con lo rudimentario, es decir, conmigo, intento en vano detener el mundo, detenerlo un instante, salvar esos minutos u horas, resguardar su fragilidad. Pero el peso del tiempo es más fuerte rompe todo lo hecho, nada protege lo protegido. Solo gime el viento, solitario. El peso cae y arrasa con lo que encuentra. La soledad

Poesía

La espera en la plaza

Sospechas del tiempo, todos quietos, especulan en las locuras. Si el universo calla, volvemos a dudar. Sigo esperándote en la misma barra, junto al viejo coco. Soslayos matinales, “matutinos”, decía mi madre. Giros visuales, y no te encuentro. Sin puntos en el horizonte, solo ausencias inmóviles, mudas, con signos atroces. Cae el rocío. Algo se

Poesía

Cicatrices del cielo

Grandes agujeros, hoyos profundos, tiene el cielo, por donde la tristeza derrama lágrimas dulces y amargas. Son recuerdos lejanos, instantes de luz y sombra, tiempos de amnesia que caen sobre campos y calles, recorren ausencias y desafían el olvido. En sueños evocan lo que fue, el porqué de este giro eterno en el vaivén de

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