Efigies de arena
que el viento desdibuja,
granos de letras,
palabras nacidas con dolores del corazón.
Recorren kilómetros de tiempo
en soplos ajenos.
Los rostros se forman
una y otra vez,
luchando por existir,
por darle vida al amor.
En tiempos difíciles,
los desleales vencen
y los miedos se esconden
en silencios opacos.
Pero ese amor persistente,
sabe que su única victoria
en su existir, será el final:
morir por esa pasión
que el viento quiso arrebatarle.
