Donde el día no despierta
Es por eso que el día no despierta. Nunca he podido hablarle a su tiempo, ni explicarle lo que siento por ti de mis días y mis noches. Siempre, fijo y estático, me mira. A veces, inclinados los dos, le explico y le susurro. Le muestro este papel —nuestra foto— y al verla, sonríe. Solo […]
