Duelo por tu ausencia
Duelo por no tenerte, y por tus lágrimas huérfanas abrazo las sábanas. Es tu ausencia, cual niño perdido.
Duelo por no tenerte, y por tus lágrimas huérfanas abrazo las sábanas. Es tu ausencia, cual niño perdido.
Tiempos de nubes, tiempos de soles. Los días giraron, dieron vuelta a los calendarios. Efímeros amores quedaron en aquel sendero, bello y agreste. Años rodaron sin cesar; dejamos desiertos y valles ocultos. Al beber agua en un charco, transparente, un espejo también, te veo a ti, igual que a mí, bebiendo a mi lado. Entonces…
Siento que eres durmiente de un solo día, ausente de los tiempos. Te me apareces como recuerdo de hoy; ayeres caen en cascadas, sin rumbo y sin amores. Y solo se escucha, lejos, el grito de trenes que pasan. Despierta, vida, sal de los sueños perdidos; ven conmigo a mis brazos y terminemos la noche.
Ojalá hubieras dicho, te hubieses animado a confesar que fui yo quien te susurró que te amaba. Que esas manchas negras de tinta, con formas de garabatos, eran las letras de mi corazón, las líneas de mi vida compartidas contigo.
Cuando cae la luz y el sol se acuesta, zumbidos rozan tu piel como el rocío al prado. Mi corazón late con el universo, retumba en golpes desordenados en tu búsqueda. Rayos de plata abren el cielo oscuro, ella sale en auxilio. La noche llora tu ausencia; lejos, eres tú. Tu cabello se confunde con…
El universo, lleno de sonidos, susurra solo tu nombre, ese tan único, el de mi amor. Resuena en cada planeta, con ecos inmensos que llegan como olas, tsunamis, vientos desbordados de ternura. Fantasmas errantes recorren el espacio buscándote en su desconcierto. Truenan silencios imposibles, y el sol, celoso de ti, te esconde entre sombras calladas.…
Estrella fugaz, verte rondar, luces en el cielo con tu piel de azucena y miel carmín. “Bebe”, te decían, apenas andabas, bonita de ojos tristes, pero encandilas el camino. Todos hablan, nadie ve: nada en ti es igual, ni se encuentra. Estrella fugaz que orbitas el mundo, pinta otro paisaje antes de salir a bailar…
La lluvia fluye entre el aire, los sonidos golpean como ecos. La tierra huele a desayuno, a viejos tiempos, recuerdos paternos. Chilla la tabla del piso, el clavo suelto, el rompemedias, sigue igual de díscolo. Nada cambia: la ventana, las habitaciones siguen como mi recuerdo, mi memoria. Cruzo el desván ilusionado, como todas las mañanas.…
Acorralado en los confines del tiempo, donde las brisas no hallan su camino, y en la tierra húmeda yace la esperanza, marchita por amores que se han ido. Perdido estoy en los bordes del instante, donde el viento calla y no hay abrigo, y florece la sombra de la desesperanza sobre los restos de un…
Como retoques de arte, las montañas se pintan, lanzan colores de audacia, miran aquí y allá. Se cubren todas de ternura, unas en tonos pastel, otras, brillantes y vivas: azules celestes, bravos saltos de agua. Árboles golpean el aire y la tierra, piedras pequeñas, grandes, multicolores, con chispas de oro escondidas, cielos de sol y…