Acorralado en los confines del tiempo,
donde las brisas no hallan su camino,
y en la tierra húmeda yace la esperanza,
marchita por amores que se han ido.
Perdido estoy en los bordes del instante,
donde el viento calla y no hay abrigo,
y florece la sombra de la desesperanza
sobre los restos de un amor ya extinto.
