Cuando cae la luz
y el sol se acuesta,
zumbidos rozan tu piel
como el rocío al prado.
Mi corazón late con el universo,
retumba en golpes desordenados
en tu búsqueda.
Rayos de plata abren el cielo oscuro,
ella sale en auxilio.
La noche llora tu ausencia;
lejos, eres tú.
Tu cabello se confunde con las olas,
esperas sentada entre el oro y la plata
(entre el sol y la luna).
Pájaros anuncian que te vieron,
el viento me lleva contigo.
Nos envuelve un remolino,
como un abrazo fundido
entre dos amores iguales:
tú y yo.
