Conjugados en el olvido
Podrás, podremos, / ir, irnos, / amar, amarnos, / Amar/ juntos, / vivir, / hasta que volvamos a conjugarnos en singular. Te fuiste, me fui, /morí, moriste. / Te amé, me amaste, nos acordaremos.
Podrás, podremos, / ir, irnos, / amar, amarnos, / Amar/ juntos, / vivir, / hasta que volvamos a conjugarnos en singular. Te fuiste, me fui, /morí, moriste. / Te amé, me amaste, nos acordaremos.
Pellizco, me pellizco, no sé qué ocurre, turbado quizás, despierto o dormido, no siento desconsuelo, ya no siento pena, nada, ni tormento, solo me siento agonizar, por ti, por el amor, el olvido, tu vida ausente en la mía, esa tristeza otoñal que marchita mi corazón. Me parto, me ajo, me muero, muero de amor
En un mundo de piedra y frío, una voz se alza, pidiendo amor y plenitud. Lluvia de pétalos, dime sí, píntalos. Melón panzón, dime sí, gestante. Curva de porcelana, dime sí, crece. Manto flexible, dime sí, cúbreme. Tierra fecunda, dime sí, aliméntame. Creadora, dime sí, dámelo. Abundancia feroz, dime sí, crece. Dame un fruto nuevo,
Bella /consorte amante, / rescoldo nuestro, / vendrán los hijos. / Dueños de una eternidad única, / incomprensiblemente bellos al amor. Vida apacible, / llena de tonos verdes, / marrones y azules. / Durmientes serenos, / crujientes, / chillones. / Sirenas, / bocinas, / ronroneos metálicos. / Despertar en la calle tapado por cartones. Arrullarse
Racimos de uvas morenas, rosas y blancas de los parrales de mi niñez. Donde las tardes pasaban tomando el fresco de sus sombras, hojas tupidas, espesas, sordos gemidos sobre siestas de sol alto, cúspides amorosas, vertientes de suaves hilos, engañan, esconden la cañada donde vamos, la soledad de dos, vos y yo. Permanecerán los asientos
Dulce noche de perfumes florales, solo la oscuridad, solo nosotros, fundidos en uno. Cuerpos, ropas, colores, perdidos en los parajes ocultos, mimetizados. ¿Y nuestras almas? Nuestras almas, bellas, tomadas de las manos, paseando a la luz de la luna, buscando un lugar solitario, privado.
Cruzar por umbrales de viento, puentes de nubes, caminar sobre ríos, de un árbol a otro entre las ramas. Pujan el tiempo. Desconcertante, haces de luz que te penetran, piel enmudecida, áspera, suave, cómplice, temblor hasta amigable. Desconcierto del qué hacer, robándose el pudor. Incógnita evolutiva, solo detente allí, detén el tiempo, alarga los minutos,
Olas del mar ondulante, viento suave, constante, que desenreda tu cabellera, azabache, con pequeñas, muy pequeñas nostalgias del tiempo. Hilos blancos en tus cumbres eternas, en las montañas donde nos reconocimos. Esas cicatrices antiguas que solo la vida te da. Gotas, gotas suaves, que penden del aire. Son los cuerpos que exudan, transpiran, mientras se
Por cada exhalación de vida, e inhalación de muerte, corro sobre los extremos de un precipicio o la nada, desconocido o frustrante. Por eso detengo mi tiempo, mi ausencia, mi atención, solo en un punto de inmensidad sin pasado ni futuro, solo ya, en este instante. Con mi propia humanidad, sin mochila, sin el rencor
Como piedras, suaves y perfumadas, las flores, frías y duras, se tornaron. Todo cambia, en ciclos inesperados. El azahar del naranjo, su aroma, la naranja madura, su fragancia, dependen de nosotros, de nuestra esencia. ¿Qué puedo pedir? Nada en absoluto. ¿Qué puedes exigir? Tampoco nada. ¿Qué he de deberte? Menos que nada. ¿Qué puedo esperar?