XXI

Como si fueras a cambiar tus rosales

para que no te reconozca al pasar.

No es la brisa de tierra, pastos o flores,

son los perfumes etéreos, que no se pueden evitar,

los que me guían a ti. Día hermoso

para estar enamorado de un jardín

tan bello como reverente.

Tu piel es suave como los pétalos,

y cubierta de aguijones

que hieren sin cesar.

Solo se te ama imperfectamente

como un amor que es a la vez dulce y doloroso,

como un amor que es a la vez esperanza y desilusión.

Eres absolutamente amable,

y tu piel es mi piel,

y tus espinas, brazos que atan

nuestros corazones.

Solo debo encontrar el jardín adecuado.

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