Como si fueras a cambiar tus rosales
para que no te reconozca al pasar.
No es la brisa de tierra, pastos o flores,
son los perfumes etéreos, que no se pueden evitar,
los que me guían a ti. Día hermoso
para estar enamorado de un jardín
tan bello como reverente.
Tu piel es suave como los pétalos,
y cubierta de aguijones
que hieren sin cesar.
Solo se te ama imperfectamente
como un amor que es a la vez dulce y doloroso,
como un amor que es a la vez esperanza y desilusión.
Eres absolutamente amable,
y tu piel es mi piel,
y tus espinas, brazos que atan
nuestros corazones.
Solo debo encontrar el jardín adecuado.
