Tempestad y brisa

En estos y en otros tiempos

he sentido la furia de las tempestades,

como también la caricia leve de la brisa;

el frío del hielo,

el ardor de la ira

y el hondo dolor de la traición.

He sido puerto y naufragio

entre las mareas bravías.

En mi pecho han vivido juntos

los inviernos crudos

y la obstinada primavera:

aun herida la vida

insiste en florecer.

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