El que parte y el que regresa

El ido no es igual que el volvido.

Quedan tiempos y recuerdos,

paisajes con el sol naciendo

y los cambios bajo la luna creciente.

Nunca es igual dejar que regresar.

Se aprende, solo cuando se ama;

solo cuando algo se queda en el pecho

y vuelve con otro latido, ya distinto.

El ido y el volvido no cambian el amor:

solo el espacio es otro.

Este contenido es solo para leer
Copiado
Scroll al inicio