El ido no es igual que el volvido.
Quedan tiempos y recuerdos,
paisajes con el sol naciendo
y los cambios bajo la luna creciente.
Nunca es igual dejar que regresar.
Se aprende, solo cuando se ama;
solo cuando algo se queda en el pecho
y vuelve con otro latido, ya distinto.
El ido y el volvido no cambian el amor:
solo el espacio es otro.
