Tus lágrimas
son como aquellas
pequeñas gotas
que caen de los viejos hielos
de la alta cumbre
que cubre
la ladera del poniente
con oscuridades.
Y su llanto silencioso
riega los arroyos
que te despertarán,
acariciándote
tus ojos y mejillas.
Y así, tus lágrimas darán vida a la tierra.
