El recorrido a la cima es largo,
la montaña es imponente,
y tú, como su nube, su techo,
rocías, refrescas su cumbre, su cúspide, su pico,
como orgasmo plácido,
en esa soledad absoluta, tan bella.
Te miro de lejos,
porque camino,
y no llego a ti.
No sé si eres una ilusión,
una fantasía de dolor perdido,
de lo que deseé y no me animé,
o de lo que no pude.
Esperaré los alisios,
los vientos huracanados,
que me remonten a ti,
o me lleven lejos de ti,
a un lucero de tantos amaneceres,
de tantas nostalgias.
