I
Golpeteos en el vidrio,
en la ventana
de mi habitación.
Giran las gotas de lluvia y golpean.
Miro el cielo estrellado,
la luna llena y su luz,
que vuelve la noche un día silencioso.
II
Abro la cristalería enmarcada
de mi cuarto; las gotas me mojan.
Son saladas
y saben a ti.
Tu tristeza le habla al mundo,
harta de abandonos solitarios,
pero tú no lo sabes
y sigues llorando sola.
III
Tus rincones te conocen,
y tú a ellos:
pasos gastados
por la madera del tiempo.
Es tiempo de salir
y mirar el día,
de hablarle y contarle tus dolores,
mostrarle tu alma,
ese trapo deshilado,
y aceptar que te quieran bien.
IV
Atrévete.
Respira hondo
el aire que respiran todos,
toda la carga del tiempo,
el de los caminos de sol, de nubes,
de noches de chaparrones o lunas llenas.
La vida es la que llevas contigo,
no un castigo
por viejos desamores.
Mi cariño de siempre,
vida.
