I
Qué decir.
Nombrar lo que no sabemos,
habitar lo desconocido:
estar entre sombras y luces
esperando tu llegada.
II
Mientras tanto,
caminos recorridos,
mundos visitados,
pérdidas que no sabía
que eran por amor.
Hoy me detengo:
firme, atento,
conocedor de sistemas
solares, náuticos, terrestres.
Dudo que vengas,
pero te espero amándote.
No sé tu nombre,
ni conozco tu rostro;
solo sé
que algún día llegarás.
III
Amores platónicos,
austeros y encendidos.
Solo diré:
lo siento.
Si por amarte te asusté,
dime algo desde lejos,
di que vienes.
Dame una mano,
dime que podré verte
en algún lugar,
en algún tiempo,
y yo esperaré,
porque te amo.
IV
Solo dime si seré
el indicado.
Si lo deseas, dilo.
Si quieres que te busque,
también dilo.
El mundo es tan grande
que me vuelvo pequeño,
pero por este amor
volaría si es necesario.
V
Dime que me amas.
Me he golpeado buscándote,
como un niño,
por amor a ti.
Sufro tu ausencia,
tu no llegada.
Lamento no sentirte,
no haberte visto aún.
Dime qué hacer,
porque iría a cualquier parte
donde tu voz me llame.
VI
Comería el universo
si hiciera falta;
eres la única razón
para pelear este amor.
Pero dime algo.
¿Tu silencio renuncia?
Si es así,
lo entenderé.
Yo también podría irme
por este amor.
Te amo demasiado,
pero solo dime
que ya no me amas,
y cerraré mis pasos,
dejaré tu nombre en paz,
soltaré la espera
que me sostiene,
y volveré a mí,
donde comenzó
este silencio abrupto,
lleno de ecos vacíos
y grandes gritos mudos.
Solo pedí que me dijeras,
y me llené de oscuridades.
