Eternas dudas
revolotean en mi ser,
en mis altillos,
en mis escaleras,
en mis azoteas de la incomprensión.
De sinuosas obsesiones,
macabro disgusto,
no saber de ti.
¿Te fuiste para volver
o entendí eso mal?
Quizás era lo que quise,
y en realidad era para no volver.
Escudriño mi pobre corazón
y mi mente triste
no te encuentra, nada de ti.
No hay una voz tuya,
un sonido, un eco de recuerdo.
Seguiré atado a este poste de dudas,
algún viento se compadecerá
y me hablará de ti,
y quizás recuerde.
Si no, será olvido de ti.
