Como un rompecabezas,
cae el cielo roto,
desgarrado de tensiones antiguas.
Caen espejos de plata,
pequeñas estrellas, cometas
que entran y recorren los cielos claros,
donde antes cruzaban oscuros senderos.
Sentían el amor
por ser miradas por los hombres;
ahora nos miran ellas,
juegan entre colinas y auroras,
se reflejan en los ríos,
en los pequeños cielos de la tierra.
Todo es nuevo.
La luna y el sol se sienten más cerca.
Nosotros, mirando este cielo renacido,
sentados sobre el césped,
las manos unidas,
en silencio.
