I
Dulce clamor
en la hondura de tu ausencia.
Suena tu nombre
como un eco detenido
en mis manos vacías.
II
Dolor presente,
firme, inevitable,
cuando tu sombra
pasa sin tocarme.
III
Solo una caricia de ti.
Nada más pido:
ese instante leve,
ese roce que enciende
la noche que me habita.
