Nieve sobre la piel

I

Como rasguños al cielo

hechos para ti,

cae la nieve en tu rostro.

Bebes ese néctar frío

en un silencio mudo,

a veces salado

por los ríos incandescentes

que tu trabajo enciende

bajo la piel del día.

II

Los amores se mezclan en el sudor,

como dos almas dispares y errantes

que se buscan en la penumbra.

Un infierno y un cielo se entrelazan,

luchando por permanecer unidos,

por no separarse,

y aun así se aferran a la tierra

como raíces temblorosas

que insisten en vivir.

III

Solo el tiempo los vence

con su paso inevitable,

no brusco,

sino paciente,

lleno de una audacia callada.

Siempre gana.

Perdón y pecado se funden,

y solo queda la tierra fértil

donde florecen brotes nuevos,

una luz que nace en el amanecer:

lo más bello de nosotros.

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