Caminos nuevos,
paisajes extraños,
acompañan mi humanidad,
colores y matices desconocidos
que debo seguir para encontrarte.
No entiendo cómo, nada me guía.
Mi ancla más certera es mi corazón,
pero hoy no, está enamorado,
está desorientado.
Parece que la muerte lo distrae,
en conversaciones sin un recorrido cierto.
Despertar o dormir sería una estrategia
de orientación, lo importante sería
saber si duermo o no.
¿Qué hacer con esta perezosa búsqueda?
Sin saber por dónde ir,
derecha, izquierda, atrás o delante,
y el tiempo que se extiende como la búsqueda del infinito.
Sosiego pido a mi mente,
reflexión y paciencia.
Que no es de apuro encontrarte,
sino encontrarte, sea en este tiempo o no,
en este mundo o no,
que, en alguna noche enamorada,
en cualquiera de las estrellas,
pueda estar contigo.
