Es tan fuerte tu presencia,
que el roble en su mayor nobleza
se siente débil.
Altiva caminas,
todos se arremolinan en tus vientos.
El paraíso se perdió,
el infierno cerró por pérdidas,
y tú… y tú, magnífica, miras todo,
todo somos esto,
nosotros.
Eliges caramelos de los árboles,
repartes a niños vulnerables,
de infancias ausentes.
