Llenas los espacios vacíos del universo, de partículas, gases, luces,
que vuelan como almas en constante búsqueda.
Aguas perennes, que no serán nunca ríos, cascadas, mares, lluvias,
como la terracota que moldeas con las manos de un dios, que son tuyas.
Llenas todo de humanidad, risas, dolores y amores.
Las estrellas caen como hojas del equinoccio en tierras lejanas…
de hombres y mujeres imperfectos, llenos de hijos imperfectos
en toda esa desconocida inmensidad de ansia, hambre, anhelo, deseo,
sólo tú conmigo, en un gran silencio (casi eterno y ruidoso) tomados de las manos.
No estamos solos.
