XXVIII bis

El ocaso del recuerdo

Tarde emocional sin sustento,

como un día gris y lluvioso,

hebra roída de lucidez,

cual vela que se apaga,

sin más.

Suave crepúsculo de felicidad,

como un arcoíris en el cielo,

recuerdo fugaz de ti,

cual flor en primavera,

que se marchita.

Un atardecer te fuiste,

como un fantasma que se desvanece,

solo quedó tu ausencia,

deseé una última caricia,

como un beso de despedida,

pero ya no estabas.

Adoración de un ocaso,

como una estrella fugaz,

en el que ya no estabas,

cual sombra en la noche.

El tiempo me retrasó,

como una mano que me detiene,

y no me di cuenta de que te apagabas,

como una llama que se consume,

en la oscuridad.

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