XXVI

Solo entre la bruma del crepúsculo,

de un sol de óxido, busco tu contorno grácil,

agudo, caído y mordido,

no como un amoroso espectáculo,

sino con el dolor de lo perdido.

Cuántos mundos, amaneceres, atardeceres.

Cuántos más…

fino, sutil.

Ser amable en todos los sentidos,

caído como nacido,

entre las piernas de una mujer.

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