Travesía en el desierto del amor

Como quien camina por un desierto,

rodeado y observado por cactus y matorrales,

hierbas y arbustos, piedra y arena.

Caminos perdidos en la soledad del tiempo,

silencios que hablan en fusas y negras,

con ecos burbujeantes, austeros y espaciados.

Días cálidos, noches frías,

pocos animales valientes se atreven.

Y tú allí, en esa mezcla de cueva con tapera,

mercader de nada, porque nada posees.

Y lo tienes todo, pero nada vendes.

Hablas con las soledades que te visitan,

bebes del húmedo aire,

respiras los fuegos del sol

y los hielos de la luna.

Tu cuerpo…

piel, cabellos, manos, pies, uñas, todo tú,

te mimetizas con el paisaje,

te desdibujas despacio, pero vas

hacia la inmortalidad, al fin de que, al comienzo no sé.

Solo tu ser, tu amor incrementa.

Y yo lejano de todo.

Quisiera volver a ti,

dejar la tregua, soportar este amor.

Mi amor por ti, por usted.

Nada más.

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