Nubes se escabullen de ti,
giran y rotan alrededor del sol.
Tu luminosidad eclipsa
todo lo que te rodea.
El encanto del cielo está celoso
de tu belleza y tu luz.
Pimpollos florecen a tu paso,
saludando con alegría tu llegada.
Eres esa belleza,
mía, a la que amo.
Así te veo desde el corazón
que deslumbras con el encanto
del firmamento.
Te observo y veo
que vienes entre las brisas
y las aves a mi encuentro.
Te espero con paciencia y ternura.
Sólo el deseo vence al tiempo,
haciéndome detener para verte llegar a mí.
Por eso te amo.
