Escuchar tu voz
como un arrullo
de cortejo
o un murmullo suave
apasionado
hace que el viento gire,
despidiéndose de mi alma.
Todo llega a umbrales
desconocidos; solo toco tu piel,
austera, o lo que queda de ti.
Poco a poco, el silencio
ocupa los espacios de tu cuerpo.
Apuro mi ausencia,
trato de llegar a ti,
alcanzarte, donde vayas.
Dame tiempo,
detenerlo, detenerlo.
Enjugo tus lágrimas,
sanear mi cuerpo,
herido de muerte.
