Ruidos

Ruidos

sorprenden

como látigo fugaz.

El aire aplaude,

solo la brisa

avisa

que es agua

la que golpea

el silencio.

La caída

Los golpecitos

son como tu andar

cuando juegas con luces.

Los tambores

resuenan en el infinito,

en esa inmortalidad

que llamo, digo,

“Te amo, amor”,

y te sacudes ruborizada.

Vienes

Cien años han pasado

y pasarán cien más

cuando caes,

cuando mojas,

lo nutres todo

a tu paso.

Solo quedan las risas,

los amores,

y las venturas.

Nosotros en ese recuerdo

de amarte,

como llegas,

como vienes,

siempre.

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