Corazón endurecido,
avejentado,
criado con el dulzor de la hiel,
martillando los caminos,
robando latidos ajenos.
Hoy quieres renacer,
permisos amargos obtienes
de esa nada,
vida de ruidos y luces.
¿Cuántos perdones debes
y deberás pedir
por tantos agravios al amor?
Pide un milagro,
y serás perdonado,
por los dolores causados,
por los amores abandonados,
por las citas de ausencias.
Y cuando llegue el amor,
sufrirás por ti,
por los miedos sembrados.
Pobre amor,
repara su corazón,
que no sufra la vida.
