Doblar el tiempo,
para verte más rápido,
o hacia atrás,
y seguirte besando.
Sentir el ahora,
un eco fugaz,
mientras el tiempo,
se rinde a tu semblante.
En esos dobleces,
el aire suspiraría,
las nubes llorarían,
y las luces serían destellos.
Ahora, la luna,
con su brillo de plata,
nos abrazaría, supongo.
Y luego, cuando lo
dejemos al tiempo solo,
sería como después de amarte:
soltarte un instante,
suspirar y tocar tu cuerpo,
entre lágrimas, chispas y besos.
