Uniría el universo para encontrarte.
Veo tu sombra recorrer los eclipses;
te siento en las auroras del tiempo,
pero no te encuentro,
tan cercana y tan distante
como las sábanas vacías de la noche.
Ya no quiero jugar a perderte
en parques de luces fugitivas,
ni a las escondidas
en los bosques pacientes de la espera.
Quiero pasear contigo
y mostrarte los colores del arcoíris;
contarte cómo permanezco aquí,
entre penumbras,
extraviado en mí mismo,
mientras lo que me ocurre
son espejos que regresan desde ayer.
Y sólo caminar juntos,
tomados de la mano,
como si el mundo terminara
en la sencilla ternura de ese gesto.
