Nido del viento

Insidioso amor, como escollo en las nubes,

oquedad de silencios eternos que se rompen solos,

con dobleces de rumores que se posan en las espinas.

Tú, que vagas por espacios llenos de ecos vacíos,

yo te reconozco en el follaje, en tus tonos de dolor,

en la caída de los días, bajo las sombras del sol.

Cambias de flor en flor, de jardín en jardín,

como un pájaro de fuego adolorido de amor,

que no se posa en ninguna porque no halla su centro,

pero anida cerca del dolor de la humanidad.

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