Sólo el dolor atestigua
los amaneceres sin ti,
henchidos de claroscuros
y estrellas solitarias
que, como chispas, laceran mi piel
y colman de suplicio mi corazón.
En los sueños
te nombro en silencio,
como quien llama a la lluvia
que no regresa.
Sólo el dolor atestigua
los amaneceres sin ti,
henchidos de claroscuros
y estrellas solitarias
que, como chispas, laceran mi piel
y colman de suplicio mi corazón.
En los sueños
te nombro en silencio,
como quien llama a la lluvia
que no regresa.