La pérdida del amor

Arderá mi corazón

al pie de la montaña,

con vista a la pradera.

No hay luz, ni poder

que nuble mi vista

ni mi amor por ti.

Irrumpe el volcán mañanero

como el eclipse nocturno.

Sólo pido

vientos de nadie,

truenos ausentes

que partan la tierra

y con el cielo roto,

se oculten

los besos de olvido.

Esos abrazos fugaces

deambular por corredores sin luces,

acariciar la noche,

retroceder el tiempo,

y amarte nuevamente,

repetidamente.

Donde se sienta el dolor de la tierra

y las aguas sean salpicadas

por estrellas de amor

postergadas por ti.

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