La flexibilidad del todo

Solo tú eres flexible,

sobre la dureza del todo.

Aunque se escapen,

tú los sigues,

siempre pegada a sus pies,

firme y presente.

Muros de siglos o recientes

creen en sí mismos.

Se sienten impenetrables,

rígidos y sólidos.

Y tú les demuestras

que todo tiene debilidades,

o que también son flexibles.

Que sus líneas rectas

esconden curvas,

dobleces y músicas.

Sus estructuras rígidas,

monacales de cirios,

de cultos estrictos.

Sus sombras

cambian significados,

y todos son felices.

La rigidez se curva,

el todo se transforma,

y aparecen los dibujos

bailarines de los pies de las paredes.

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