Caen con peso, como lluvia de luz,
bañando todo en su lento movimiento.
Los caminos se visten de un suave matiz.
Nada los detiene, nada los interrumpe.
Nubes suaves y extrañas intentan opacar,
pero ella llega y riega todo con su luz.
Solo agradecimientos, cantos, colores y aplausos
a su paso. Solo ella, en silencio,
sigue su rutina, noche y día.
De vez en cuando, algunas noches,
la eclipsa y sus rayos se detienen
por algunos momentos.
