Juicio

¿Por qué tanto perdón, gritos al cielo,

por no entender que el sufrir del alma es terrenal?

La carga del cuerpo

también forma parte del pecado.

El tiempo…

su prolongación infinita.

Cuántas palabras borradas de las paredes.

Ecos de silencios,

gritados y perdidos,

para no comprender que éramos dos.

No hubo entendimiento,

ni comprensión.

Hubo equivocación;

no abulia, quizá,

sino desinterés en las ausencias,

omisión del otro,

desatención,

devaneos…

vidas.

No hay perdón

donde nunca hubo error.

Solo el dolor de la ausencia,

del olvido de los amaneceres.

Deberás perdonarte…

o no.

Tú vivirás con mi perdón.

Yo viviré con tu ausencia.

Estamos a mano.

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