Gracias

Las heridas hablan de dónde venimos,

pero no determinan hacia dónde vamos.

Agradecer todo

a los que abrigan mi soledad

y me cuidan de los monstruos de la noche,

a los que silencian los dolores de mi cuerpo,

otros que con sus escamas me protegen de los vientos y las auroras,

a los que me brindan sonrisas acarameladas.

A los que me convencen que se puede perder lo perdido,

y se puede tener la nostalgia de los escombros y es válida,

los que buscan en las fosas el latido del amor,

con los que he comido embutidos de ángel y niños envueltos del diablo,

¡y que lo que hemos y haremos, fue pensado con coraje!

A los que tienen pequeñas verdades

e inventaron el adiós, porque se saben inmortales,

y me hacen temblar el alma.

A los amores distraídos,

labios y besos de plata,

y que los miro a través de las lágrimas,

o los mares embrutecidos de soledad.

Cómo me gustan,

mucho de verdad,

no nos perdemos,

seguimos juntos.

Y si explotara una bomba,

dejaría olor a lavanda.

Cómo seleccionan la belleza mis ojos,

agradeciéndoles siempre.

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